El espacio entre dos puntos representa el margen que hay entre algo empezando y su inevitable final. Esa hoja en blanco se puede tratar de muchas maneras, y me parecía interesante no cerrar todas las puertas.
En eso consisten los conciertos (porque este es un proyecto de directos), un repertorio de canciones abiertas, sin una estructura lineal, va desenvolviéndose en una u otra dirección según el lugar, el público, cómo me voy sintiendo o lo que me haya pasado en el día. No hay forma de hacerlo "mal" ni "bien" porque no hay una forma de tocar esas canciones.
Las sesiones suelen durar de veinte a treinta minutos, pero todo depende: a veces improviso más, a veces menos. A veces canto bajito y otras veces grito más. Lo único seguro es el planteamiento de antemano, y lo único que prometo es ser honesto entregándome de principio a final.